martes, 23 de febrero de 2010

Primeros meses


Mis primeros meses fueron un no parar, sobre todo para mamá,que además de que se estrenaba en esto, yo no se lo puse nada fácil, como traía hambre acumulada pedia comer cada hora y media, de día y de noche, así que claro, mamá en tres meses no consiguió dormir más de una hora y media seguida y estaba con los nervios de punta todo el día. Eso si, no se dio por vencida, con lo fácil que habría sido darme un biberón... Con tres meses de repente un día dormí toda la noche del tirón, desde las diez de la noche a las seis de la mañana, pero mami no durmió en toda la noche, se levantaba a cada rato a ver si respiraba. Los cinco primeros meses pasaron muy deprisa, y ahí estaba mamá cuchara en mano, dispuesta a darme mi primera papilla de frutas, no le costó mucho, estaban requetebuenas, y yo siempre he sido de buen comer.
Mamá ya estaba algo preocupada, porque yo comía bien, dormía más o menos bien, crecía estupendamente, pero aunque era muy movido y jugaba mucho, mi manita derecha estaba aparcada, era como si no existiera, siempre cerradita; así que un día bajó al pediatra y se lo comentó, Paco (mi primer pediatra) le dijo que no se preocupase, que como no metía el pulgar hacia dentro es que era zurdo, a mamá le extraño algo la explicación, pero como tambien es zurda pues no dijo nada para que no la tomara por una primeriza paranoica, cuantas veces se ha arrepentido, pero lo hecho, hecho está.
Yo seguía mi ritmo, comer, dormir, jugar, comer, dormir... y mi manita seguía el suyo, siempre cerradita, un día fuimos a casa de los abuelos de Soria y mi abuela le preguntó a mami por la visita al pediatra, mama le dijo que lo de la mano era porque iba a ser zurdo, y mi abuela le preguntó que si mi pediatra era tonto o que, le explicó a mama que ella de pequeña era zurda requetezurda, pero que siempre usó las dos manos igual.
Por suerte en esos días trasladaron a Paco a otro pueblo y nos trajeron a Beatriz, que aunque en el trato con los niños no es muy así, en cuanto mamá le conto lo que me pasaba no tardó ni dos minutos en rellenar un volante para neuropediatría.

1 comentario:

  1. ¡Ay Pili! Cuántas cosas me ha hecho recordar esta entrada tuya.
    En realidad las historias de nuestros niños son tan similares.
    Aunque en mi caso Clara no me dejó dormir más de una hora seguida hasta que ya tuvo los nueve meses, me ocurría cómo a ti. Todo iba bien, excepto su manita (en el caso de Clara la izquierda) luego supe que también tenía el pie, en fin, la parte izquierda, pero lo más evidente era lo de su mano. Y cómo a ti, el pediatra me dijo que era normal.
    En fin, el que no era normal era el pediatra...
    Pero lo bueno es que una vez que ya sabemos que es lo que pasa, podemos actuar.
    Petonets guapas, y felicidades por Alex, por ser una gran mami, y por el blog

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